La música del vino

marzo 29, 2012 en Noticias

Rodeados de un entorno idóneo, la Casa Llotja de Mar de Barcelona, y a escasos metros de su sede central, Vila Viniteca ofreció el pasado 26 de marzo la séptima entrega de  uno de los eventos más interesantes del panorama nacional vinícola: La música del vi.
Con más de mil referencias, de 140 bodegas procedentes de 32 denominaciones españolas y 22 internacionales los números hablan por si solos.

A la magia de poder llegar a catar vinos que están fuera del alcance de la mayoría de bolsillos ha de sumarse el feeling que aporta tener a los propios bodegueros sirviéndote su vino y presentando sus nuevas añadas o sus nuevos proyectos.

Pero aún mayor y más importante es el acto social en sí de este evento ya que el poder de convocatoria fue espectacular: más 3000 profesionales, bodegueros, viticultores, empresarios, distribuidores, sommeliers, enológos e incluso algún que otro enochalado se dieron cita para dar cuenta de la extensa selección del catálogo de Vila Viniteca.

Rodeados del glamour de algunas de las personalidades asistentes, acompañados de varias aglomeraciones cuando se abrían algunas de las botellas top, se descorcharon envueltos en baños de multitudes Pingus, Ermita, Termanthia, Salon…

Es un genuino placer catar vinos que aprecias con quien los crea, aparece un feeling muy especial que apenas dura unos segundos, hasta que otro catador reclama su atención. De esta forma puedes llegar a comprender más sobre un vino, conociendo quien y como lo hace, viviendo en directo su pasión, dejándote seducir por la esencia del vino.

Mención especial a la más que interesante exposición y cata de quesos que ha servido de comida de muchos comensales del evento, que empezaban a reclamarla a gritos algo que sentase el estomago. Una selección muy cuidada de grandes quesos, que a causa del hambre con las que muchos llegaban hasta ella tal vez no fue apreciada como se debía.

Por último,preciosa la cata de coñacs y brandys que se podía realizar de forma más o menos improvisada en la plaza central de la Llotja, unas joyas que brillaron poco ante la abrumadora música del vino, pero que fueron un detalle a tener en cuenta.